Las ciudades innovadoras, preparadas y abiertas son las que tienen mayor proyección

La marca Think London te dice lo que debes hacer: posicionar la marca en tu mente.

La marca Think London te dice lo que debes hacer: posicionar la marca en tu mente.

La consultora PwC ha realizado un estudio sobre las “Ciudades con mayor proyección de futuro” elige 30 ciudades consideradas como urbes con una proyección de futuro. Lo verdaderamente importante no es tanto cuáles son estas ciudades sino los tres atributos que las hacen líderes para encarar con garantías el futuro. A saber:

  • La ciudad debe ser inteligente e innovadoras que se valora atendiendo el porcentaje de población con estudios superiores, el número de bibliotecas públicas o la facilidad para emprender proyectos empresariales.
  • Las urbes que están tecnológicamente preparadas, que cuentan con infraestructuras como calidad de banda ancha, internet en los colegios, participan de la economía digital, …
  • Y las ciudades que mejor están conectadas, las abiertas al mundo desde un punto de vista comercial, cultural y social (número de habitaciones de hotel, cuántos aeropuertos y su flujo de pasajeros y turistas internacionales o la cantidad de reuniones internacionales que se celebran).

Con potencial económico, pero sin descuidar los aspectos sociales. Así son las ciudades con mayor proyección de futuro del mundo, según el informe Cities of Opportunity 2016, que cada dos años elabora PwC. El estudio analiza treinta grandes urbes de todo el mundo -a partir de 67 variables agrupadas en diez grandes indicadores-, consideradas buenos ejemplos de cómo debe ser una ciudad moderna y atractiva.

El estudio refleja que el equilibrio entre lo económico y lo social es clave para el éxito de las ciudades. La calidad de vida, el cuidado de los mayores o el acceso a la vivienda, entre otros, son también aspectos muy a tener en cuenta junto con los más estrictamente financieros y de negocio.

Estas tres claves son importantes para que un gobierno local sepa donde invertir su presupuesto y, si en el pasado, han hecho bien el desarrollo de las infraestructuras.

Londres se presenta, según PwC, como la ciudad que mejor cumple estas características. Otras: 2º Singapur, 3º Toronto, 4º París, 5º Amsterdam, 6º Nueva York, 7º Estocolmo y 8º San Francisco. Madrid se mantiene en la posición 16 y destaca por su conectividad global, que la convierte en una puerta de acceso global y por su red de transportes e infraestructuras.

La Marjal, un parque inteligente que posiciona a Alicante como smartcity

Parque Urbano Inundable e inteligente "La Marjal" en Alicante.

Parque Urbano Inundable e inteligente “La Marjal” en Alicante.

Hoy dedicamos nuestro espacio a una interesante publicación del Libro de Comunicaciones del II Congreso de Ciudades Inteligentes de Madrid. Lo compartimos porque es  diferenciador y muy interesante. Un parque resiliente que reafirma el valor y la credibilidad que tienen las inversiones en smarcity para conseguir ciudades sostenibles y combatir el calentamiento del planeta.

Alicante es pionera en el uso de soluciones innovadoras naturales para resolver los retos urbanos tal y como promueve la Unión Europea en su programa Horizonte 2020 e impulso de la Economía Circular. Como ejemplo, Alicante tiene el Parque Urbano Inundable más grande de Europa “La Marjal“, con un marcado carácter social y medioambiental, dando solución a los problemas de inundaciones urbanas, a la vez que conforma un nuevo pulmón verde sostenible con aves y flora autóctona.

El parque dispone de un sistema inteligente único muy avanzado de vigilancia, aviso a los ciudadanos y coordinación con los servicios de seguridad para el desalojo en caso de previsión de lluvias. 

Además, la ciudad de Alicante aplica otras soluciones avanzadas orientada a la sostenibilidad como el uso de agua regenerada en parques y jardines de ciudadanos, además de los municipales o la valorización energética de lodos.

Más detalles: http://smartcities.i-ambiente.es/?q=blogs/soluciones-naturales-para-los-retos-urbanos-en-las-ciudades#sthash.GHOWuGVX.dpuf

¿Tiene Sevilla reputación o marca?

El Giraldillo. Fotografía de Juan Flores.

El Giraldillo sobre Sevilla. Fotografía de Juan Flores.

El origen de la tan usada palabra brand (marca) viene del antiguo término nórdico brandr, que significa “quemar“, era la marca que se hacía al ganado con hierros incandescentes, que llegó a  Inglaterra con las incursiones de vikingos por el  año 793. En este momento empieza el uso del branding tan necesario en nuestra era de la comunicación.

¿Qué pretendemos con una marca? ¿Con el proceso de branding? Pues es muy simple: grabar, hacer MEMORABLE la marca en el consumidor, posicionarla en la MENTE para cuando necesite algún producto o servicio en esa categoría de compra seamos los primeros. Una marca de ciudad (city branding) debe dejar huella para que cuando se piense en viajar, la marca sea la primera en aparecer.

¿Tiene Sevilla una marca? En realidad no la tiene. La tuvo pero no la mantuvo. Aquel maravilloso 1992, la Exposición Universal donde la grandiosa inversión de todo un país en Sevilla no tuvo continuidad en la construcción y comunicación de su marca mundial. Barcelona92, la sede olímpica, le dio continuidad y coherencia a la inversión de España en los Juegos, y a día de hoy tiene unos resultados claros.

NODO no es una marca. Es el emblema institucional que nos une a la tradición. No representa un reto colectivo, un mundo de sensaciones, un universo de atracción.

¿Por qué necesita Sevilla un buen ejercicio de branding?

  • Porque reporta personalidad e influye en las preferencias de los visitantes al desarrollar lazos emocionales y de confianza más fuertes.
  • Porque muestra tangibles e intangibles.
  • Ofrece más relevancia, mayor presencia y mejor visibilidad.
  • Porque comunica mejor.
  • Conecta globalmente.
  • Comunica los valores cívicos que definen la ciudad y su idiosincrasia.

Las marcas posicionan y se ubican mejor en la mente del viajero, del residente y del inversor. El branding de ciudad debe estar presente en el imaginario colectivo por ventajas reales y diferencias favorables. La marca renueva la autoestima porque permanentemente reenamora al recordar los atributos, valores y atractivos.

¿Qué supone una marca más fuerte?

  • Incremento de la visibilidad.
  • Captación del interés general, de nuevos visitantes.
  • Atracción
  • Fidelización

Sevilla tiene REPUTACIÓN (porque fue capital del mundo, por su patrimonio, por su alegría, luz, artes,…) pero no tiene marca. Hay que crearla entre todos. Una buena marca repercute en todo. La ciudad en su conjunto se revaloriza. Todos ganamos. Y las decisiones compartidas significan CONSENSO y  un gran respaldo social porque una buena marca es para siempre.

Los 700.000 sevillanos residentes son los mejores 700.000 embajadores/portavoces de Sevilla. Los actores de la ciudad son claves en un proceso de branding compartido y dialogado. La aportación generosa de todos consigue unos resultados óptimos.

Desde 1929 que se produjo la primera Exposición Universal hasta hoy ¿cuánto han invertido los sucesivos gobiernos en la MARCA SEVILLA? Hubo dos hitos: la Expo de 1992 y el Campeonato del Mundo de Atletismo en 1999 que no se aprovecharon.

Es el momento de hacerla porque la marca es proactiva y :

  • activa a la sociedad participativa
  • ordena retos comunes
  • aglutina esfuerzos
  • genera autoestima
  • refuerza vínculos

Una marca de ciudad es una decisión estratégica para el medio y largo plazo. No es un logo ni una campaña temporal.

Hay muchas herramientas y métodos para desarrollar un buen city branding, aquí sintetizamos uno:

  • Conocer los retos de la ciudad
  • Acompañar al plan estratégico
  • Diálogo y participación para el consenso
  • Destacar la identidad y singularidad

Es el momento de iniciar un proyecto de city branding que aporte mayor visibilidad a la gran reputación que tiene Sevilla en la historia de la humanidad.

10 razones para crear una buena marca de ciudad

Logo de I love NYC de Milton Glaser

Logo de I love NY de Milton Glaser creado en 1974.

1)   La marca sintetiza la personalidad de la ciudad e influye en las preferencias de los visitantes. Atrae, desarrolla lazos emocionales y de confianza más fuertes. Genera un vínculo de lealtad hacia el viajero, inversor, residente,…

2) Potencia la imagen de la ciudad porque la marca unifica y debe mostrar lo relevante y lo intagible: la idiosincrasia. Esa imagen global ofrece mejor visibilidad.

3) Comunica mejor porque conecta de manera global aportando los valores cívicos que definen a la ciudad. Más comunicación y más transparencia generan más atracción.

4) La marca ordena las prioridades de la ciudad porque nace de las demandas, retos y  acuerdos entre gobernantes y ciudadanos. La marca debe partir de una consensuada reflexión estratégica con una visión, misión y acción.

5) El citybranding es generador de acciones que alientan e implican a toda la ciudad. Contribuye en el diálogo con los ciudadanos para satisfacer necesidades y renovar objetivos.

6) La marca renueva la autoestima porque presenta y recuerda los atributos, valores y atractivos. La ciudad vuelve a enamorar al residente.

7) El citybranding posiciona y contribuye eficazmente a ubicar la marca en la mente del viajero o inversor por las ventajas reales y diferencias favorables que difunde.

8) La buena marca de ciudad crea un conjunto de asociaciones positivas, únicas, fuertes y favorables en la memoria del visitante. Aumenta el vínculo del residente con la ciudad.

9) El proyecto y desarrollo de la marca debe construirse desde el consenso, porque la marca influye de modo integral en la ciudad. Unir la reflexión estratégica al citybranding.

10) La marca de ciudad reporta un liderazgo que va desde el impulso territorial hasta el empresarial, social y político porque muestra unos valores y atributos singulares.

El city branding comunica y posiciona en tiempos de saturación informativa

3.000 impactos informativos y publicitarios provocan la necesidad de desarrollar city branding

3.000 impactos informativos y publicitarios provocan la necesidad de desarrollar city branding.

La marca de ciudad (city branding) contribuye a ofrecer la imagen positiva de la ciudad en una época de altísima saturación de imágenes, logotipos, iconos, vídeos, marcas, …. que supera los 3.000 impactos diarios.

El city branding  hace única y diferente a una localidad. Es un impacto visual memorable de la ciudad para el visitante y para el residente. Unifica la comunicación y eleva la autoestima de los ciudadanos sobre su propia identidad y ciudad. Crea valores en el mensaje del Gobierno local.

Cuando no hay una marca de ciudad fuerte cada visitante construye un imaginario de postales a base de anécdotas que le cuentan, de textos y fotografías, de contenidos de internet: comentarios, vídeos,… que pueden ser equivocados. No podemos dejar nuestra ciudad expuesta a interpretaciones erróneas.

Las identidades visuales contribuyen a reconocer y recordar las ciudades en una selva de imágenes.

Cada ciudad debe ser reconocida por su marca que no podemos dejar en manos de otros y que servirá para posicionarse ante competidores y destacar en los segmentos económicos donde compite y sobresalir territorialmente por su mejor reputación.

El city branding parte de escuchar las necesidades del Gobierno y los retos de la sociedad. Hace más humana la administración local. La marca es afectiva y efectiva. Es global, abierta, relacional, transparente y vigorosa. Moviliza mentes y actitudes a favor de los valores cívicos y hace cómplices a los ciudadanos. La marca acompaña al escudo de la ciudad que es tradición renovando las nuevas metas de la sociedad.

Recordamos la reflexión “Una buena marca es para siempre” de Luis Bassat.

Smart cities: no es sobre tecnología, es sobre personas

Carlo F. Ratti es un arquitecto, ingeniero, inventor, maestro y activista italiano, que da clases en el Massachusetts Institute of Technology, USA, donde dirige el MIT Senseable City Lab.

Carlo F. Ratti es un arquitecto, ingeniero, inventor, maestro y activista italiano, que da clases en el Massachusetts Institute of Technology, USA, donde dirige el MIT Senseable City Lab.

Las smart cities es el futuro. Uno de los que más pueden contarnos de ciudades inteligentes es Carlo Ratti, director del SENSEable City Lab del MIT y uno de los arquitectos más cotizados del mundo, no solo por sus diseños, sino sobre todo por vincular tecnología y sostenibilidad al entorno urbano.

En nuestras ciudades, los edificios, las casas, los semáforos, todo nos está hablando. Nos hallamos en un momento con un gran potencial de desarrollo. Ratti deja unos valiosos apuntes para entender el cambio en el que estamos involucrados camino de lograr una ciudad sensible o inteligente:

  • Participación pública 2.0: Lo ideal es conseguir la participación ciudadana para reparar y mejorar la ciudad cuando hay un problema.
  • Sensores humanos. Cada llamada de teléfono crea una conexión entre dos espacios, es lo que podría denominarse “la red humana”. Si pudiéramos utilizar toda esa información para conocer mejor el espacio, podríamos construir casi el mapa geográfico de un país a partir de las comunicaciones que se establecen.Imaginen que pudieran saber en tiempo real qué sucede a su alrededor: temperatura, disponibilidad de taxis, si llueve o no (suele costar encontrar un taxi cuando llueve, pero llueve por zonas…); flujos globales: gente que sale de la ciudad, que entra… Con toda esta información en tiempo real se podrían mejorar mucho los servicios.
  • Una ciudad donde todo habla. El SENSEable City Lab realizó un estudio en Seattle para ver qué sucedía con los residuos que los ciudadanos tiraban a la basura. Se etiquetaron con sensores 3.000 objetos (zapatillas, ordenadores, teléfonos, todo tipo de cosas) para seguir su recorrido. Descubrimos, por ejemplo, que los componentes de teléfonos van a muchas partes, no dejan de moverse, incluso durante meses. Hay materiales que viajan innecesariamente miles de kilómetros. Si se analizara toda esa información, se podría mejorar mucho la trazabilidad de los residuos.
  • I-Mobility. En breve habrá coches a la venta que conduzcan solos, no se necesitarán semáforos en las calles, porque los automóviles serán capaces de transitar sin parar. La movilidad es otro de los ámbitos con muchas posibilidades de desarrollo.
  • El fin de las disciplinas. Antes todo el conocimiento se clasificaba en disciplinas. Ahora no es así, todo está conectado. Hoy en día los artículos y ensayos más importantes están escritos por varios autores expertos en diferentes materias.
  • Nuevas energías. Es fundamental conectar mejor la energía con las personas, con las regiones. Por ejemplo, en la costa Este de Estados Unidos, durante el invierno, se utiliza muchísimo la calefacción y ello suele provocar una subida del petróleo en todo el mundo. Una vez más, todo está relacionado.
  • Nuevas universidades. Está emergiendo una nueva forma de distribuir el conocimiento. Por ejemplo, el MIT y otras entidades están creando cursos online de gran calidad. No todo es presencial. Y la tendencia va en esta línea…
  • Espacios públicos sensibles. La ciudad física se convertirá en un multisensor de información.
  • Las fábricas vuelven a las ciudades sin tener forma de fábricas. Es lo que ha dado en llamarse la tercera revolución industrial.
  • Nuevas formas de trabajar. Los dispositivos móviles están generando un nuevo modo de trabajar. Ahora nuestra oficina puede estar en un autobús, en un café, en un vestíbulo. Por eso hay que cambiar nuestros edificios y adaptarlos a las nuevas necesidades de las personas.

Todo está conectado entre sí porque los objetos “hablan”, pero el centro continúa siendo, sin embargo, el ser humano. It’s not about technology, it’s about people.
Fuente: Alicia Díaz

Los siete pilares de la ciudad sostenible

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Vista del interior del Parque María Luisa en Sevilla

El artículo de hoy no va de city branding ni de city marketing, sino de algo mucho más importante porque la sostenibilidad del planeta depende del consumo de sus ciudades. Los siete pilares que propone World Watch Institute –que resume perfectamente Antonio Cerrillo para La Vanguardia– son claves para el futuro de la humanidad. Os lo dejo integro.

“Las ciudades han de contribuir a redefinir el concepto de desarrollo, que no debe estar basado en la idea de consumir más y más, sino en alcanzar una mayor calidad de vida ciudadana”. Así se expresa Gary Gardner, director de publicaciones del World Watch Institute, un prestigioso centro de estudios de Estados Unidos que anualmente publica su documentado informe sobre El estado del mundo, una completa radiografía de la salud ambiental del planeta.

La plaza, lo público. La ciudad deseada “debe tener como objetivo central estratégico que se creen y se consuman bienes públicos, en lugar de consumir productos privados”. Eso significa fomentar los espacios públicos, “crear plazas, parques o instalaciones deportivas, para permitir que la gente se pueda reunir en un espacio público con un buen ambiente”, dice Gardner, que prefiere “una familia que se come un helado en una plaza un domingo por la tarde que verla acudir a un centro comercial para ir de compras”. En suma, se trata de diseñar ciudades capaces no sólo de proveer alimentos y seguridad, sino que favorezcan las relaciones personales o la realización personal, la equidad, trascendencia o justicia. “Hay que poner el énfasis en la idea de reforzar el bienestar, lo que puede implicar una reducción de los niveles de consumo”. “El problema –continúa– es que hemos diseñado una economía básicamente para vender y vender cada vez más, aunque no se satisfagan las verdaderas necesidades”, añade.

Urbanismo compacto. Gardner propone superar un modelo urbanístico que ha supeditado el diseño de la ciudad a la funcionalidad del coche . “Se han hecho ciudades más grandes de lo que se debería de haber creado”, afirma. Barcelona y Atlanta tienen una población parecida, pero la capital norteamericana ocupa mucho más espacio. Reivindica el urbanismo compacto y denso, frente al expansivo que crece en forma de mancha de aceite. “Las ciudades –dicen pensado sobre todo en Estados Unidos– se han hecho según el deseo de los fabricantes de coches, que presionaron para que desapareciera el tranvía que había en los años 30 del siglo pasado en Los Ángeles, y los coches se convirtieran en el principal medio de transporte”. Este modelo da muestras de agotamiento. Debe corregirse en el futuro. En el otro extremo, las ciudades europeas, más densas y compactas, con los servicios más cercanos, han podido reducir muchas veces los desplazamientos largos obligados, con lo que tienen una escala más humana.

Recuperar el centro. Proteger los centros urbanos, hacerlos transitables, recuperar su identidad… Gardner dibuja una ciudad del futuro en la que necesariamente deberá haber menos coches. “Debemos reducir el uso del vehículo privado no sólo por los problemas de congestión y de contaminación que generan, sino porque debemos ganar espacio para el ciudadano”, dice.

Calidad del aire. Los cascos urbanos presentan niveles de polución superiores a lo que marcan las directivas o recomienda la OMS. Por eso, es partidario de limitar el acceso de los vehículos privados a los centros urbanos, por ejemplo mediante el cobro de tasas “para generar ingresos y fomentar el transporte público”. Hace 30 años, el 60% de los desplazamientos se hacían en bicicleta en China; pero la apuesta de su gobierno por un desarrollo industrial sin matices ni consideraciones ambientales ha tenido como secuela la congestión urbana y unos delirantes niveles de polución del aire con altísimos costes sanitarios.

Naturaleza. “La naturaleza tiene que estar mejor integrada en las ciudades y no quedar segregada en ellas. La naturaleza es un buen vecino, pues proporciona servicios ecológicos valiosos”, dijo Gardner en su conferencia, y además enumeró una larga lista de opciones para dar entrada a los espacios naturales en el planeamiento urbano (parques y zonas verdes cercanos, corredor verdes del centro a la periferia, un 10% de zonas salvajes, reservas de un 40% de espacios para bosques, tejados verdes…).

Energía limpia. Gardner propone fomentar el autoconsumo con fuentes renovables. Ante la necesidad de mitigar el calentamiento causado por los combustibles fósiles, es partidario de dar incentivos a la energía limpia y rechaza el método del fracking (la obtención de gas mediante la fractura de la roca), pese a que ha abaratado el recibo de la energía en su país. “Mi factura de energía me cuesta un 20% menos que hace tres años, pero el problema es que en muchos casos, al fracturarse la roca, una parte de ese gas liberado entra en las reservas de agua subterránea, lo que ha provocado la contaminación del suministro en ciertas zonas”, añade. Otro problema es que si los combustibles fósiles siguen siendo más baratos, se menoscaban los incentivos para fomentar las energías renovables”.

Proteger el clima. Reducir los residuos y reaprovechar y reciclar los materiales es otra gran asignatura pendiente. “El problema fundamental es que el capitalismo es devorador de recursos, tiene un apetito insaciable; pero el planeta tiene sus límites, y debemos aprender a vivir dentro de esos límites”. ¿Es incompatible el capitalismo con la protección del clima? Se trataría de “diseñar un capitalismo más eficiente para que dé señales al mercado de que debemos conservar los recursos naturales. El problema es que al consumidor se le anima continuamente a consumir más y más; y eso siempre supondrá un gran problema”.