La marca es global y sirve para comunicarnos con los ciudadanos. Reencanta al ciudadano y eleva su autoestima. Es un valor cívico.
Crear una Marca Ciudad contribuye a impulsar la imagen, acompaña al escudo que es tradición, posiciona la ciudad, renueva retos, implementan el trabajo para cubrir las necesidades diarias y futuras, atrae a visitantes, empresas e inversiones, satisface a los residentes.
La Marca Ciudad es comunicación -como afirma Toni Puig- porque escucha y genera una relación gratuita y extensa con los ciudadanos. Es fusión. Comunica acción constante por valores, compromiso, implicación, confianza mediante una actividad relacional muy fuerte de manera afectiva y efectiva. Los ciudadanos son la sangre que dan vida a la ciudad.
La unión Gobierno y ciudadanos provoca una identidad diferenciada del resto y una autoestima muy importante para competir en el actual sistema de las ciudades del mundo.